El silencio helado

Existe una comunicación que deja el ambiente helado.

Es aquella que no consuela y no dice nada. Que deja indiferente o todo lo contrario, causa ira cuando aparece.

Se hielan las palabras. El silencio se hace eterno porque no se habla. Y parece que no hace nada, pero duele. Es un tipo de silencio que duele.

Se acaban los argumentos. Se extinguen por repetición porque llega un momento que dejan de decirse.

Es entonces cuando me gustaría hablar sin parar. Hablar a todas horas como si hubiera descubierto el lenguaje de repente.

Empezar mi día hablando y acabar hablando. Reír y hablar a la vez. Pensar en voz alta y en silencio y que mi lenguaje corporal tampoco deje de hablar, como si fuera una radio que no se puede apagar.

No quiero dejar de comunicarme. No quiero que este silencio helado se instale en mi vida.

Debo hacer algo. Tengo que levantarme y cambiar esos silencios por palabras, aunque sean escritas. Uso mi escritura para que desaparezca. Quiero que este silencio se vaya de aquí porque noto frío, mucho frío.

Pero sé que hay otro tipo de silencios. Lo sé porque los he vivido, los he disfrutado y en ellos sentía calor, comodidad, felicidad… Hay silencios buenos que se crean desde la calma, desde la paz. Son poderosos porque se dice mucho más que si se hablara. Son cómplices de situaciones de ruido, de habla y complementan porque se buscan y se eligen. Son silencios deseados que alimentan el alma.

Pero el silencio helado que congela el ambiente lo vuelve gris y apagado, como sin vida. Agranda el orgullo y derrama la tristeza. Desaparece la alegría y lo inunda todo muy lentamente.

Y sin embargo, a veces este silencio no se puede evitar. Tiene que pasarse igual que una gripe. Aparece y hay que vivirlo.

Tomar conciencia de él es el mejor comienzo para avanzar en el camino. A veces lo necesitamos, lo provocamos a propósito y notamos el dolor que produce.

Sin embargo, si soy capaz de mirar de cerca ese silencio, me parece que en realidad está gritando. Grita desesperado una situación que no quiere que se produzca y se ha producido. Le duele la garganta de tanto gritar… Grita, pero en silencio.

Al mirarle, casi me da pena ese silencio porque está sufriendo. No puede evitar estar y ser. Quizá es bueno y necesario que se instale en nuestras vidas unos días. ¿Para qué? para darnos cuenta que es lo que queremos de verdad y lo que no.

Nos puede servir para centrarnos en lo que nos gustaría y no es. No en lo que no tenemos. No en lo que tienen otros…

Es el momento de ver qué es lo que YO quiero y qué quiero hacer con ese silencio que me hiela y congela todo alrededor.

Y decido que este silencio no es lo que deseo.  Este tipo de silencio me ha dado una lección.

Me levanto y decido que ya se acabó su tiempo. Le doy las gracias por estar porque ha sido necesario pero ya se puede ir. Ahora, para bien o para mal, para una cosa u otra, ya no le necesito.

Quiero cambiar su significado. Convertirlo en un silencio de reflexión y conciencia. De búsqueda de solución y avance. De mirar hacia dentro y ver qué tengo, qué me pasa, qué es lo que quiero realmente.

Después de convivir con él, llega el momento de cambiar la perspectiva y dar otro enfoque.

He conseguido sacar algo positivo de este silencio helado.

Me he dado cuenta (de nuevo) que cualquier situación tiene una intención positiva.

“Yo siempre he amado el desierto. Uno puede sentarse sobre una duna de arena. No ve nada. No escucha nada. Y, sin embargo, siempre hay algo que brilla en el silencio”

Antoine de Saint-Exupery

3 comentarios en “El silencio helado

  • Fantástico y desgarrador… me he sentido identificada en algún momento de mi vida…la vida es una montaña rusa de emociones y silencios…genial Míriam

  • Enhorabuena Miriam de nuevo, te superas con cada nuevo post.
    Me causas seguir dándole vueltas a cierta situación, en la que el silencio presente grita a voces que su existencia sobra y la situación debe ser solucionada….menos mal que yo me entiendo

Responder a Olga Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *